lunes, 14 de enero de 2013

"En la casa": una gozosa reflexión sobre el arte de narrar

Película del cineasta francés François Ozon, en la que adapta libremente la obra "El chico de la última fila" del dramaturgo madrileño Juan Mayorga. Unánimente aplaudida por la crítica y galardonada con la Concha de Oro a la Mejor Película y el Premio del Jurado al Mejor Guión, tuve el placer de disfrutarla este fin de semana en versión original en una de las pequeñas salas de los cines Golem de Madrid, para los más maduros, antiguos Alphaville. 

La película nos cuenta como en una clase de lengua coinciden un maestro y un discípulo que aspiran a encontrar en la ficción aquello que la vida no les ha dado. Germain es profesor y vive amargado desde que saboreó el fracaso como escritor para terminar encerrándose en un aula con alumnos desmotivados. Claude es un adolescente privado del afecto de una madre que le abandonó y que añora el hogar de los “chicos normales”. En su soledad y necesidad, con la lucidez de la palabra y una fructífera imaginación, ambos se enganchan en una novela por entregas que bebe de la vida y que transforman a conveniencia hasta confundir realidad y ficción. Uno no puede dejar de escribir ni el otro de leer lo que la ley del deseo impone, porque la escritura se ha convertido en cauce de reparación existencial que venga a paliar las heridas de su alma, y mientras que el profesor parece recuperar su fe en la literatura y en su capacidad creativa, el alumno trata de meterse en la casa de su amigo Rapha y ganarse el afecto de su madre (Julio Rodríguez Chico. "En la casa: la inteligencia emocional

A parte de esa relación entre maestro y discípulo y la construccioón del relato que entre ambos se va tejiendo, en la película se retratan una serie de temas como la enseñanza, el arte, la familia, los negocios, la amistad, el amor, la curiosodad y el vacío.

Ozon utiliza la técnica del relato por entregas para hacer avanzar la película a la vez que se mueve con soltura en diferentes géneros, la comedia, el drama o el thiller. A estas virtudes hay que unir una interpretación espléndida sustentantada en un buen guión con diálogos fabulosos.

En una palabra, un film con contenido, que ofrece diferentes lecturas, muy recomendable  para aquellos que ejercen o sienten atracción por el arte de la narración.



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