Un señor
de entre sesenta y cinco y setenta años se apea del autobús ágilmente, en volandas lleva un cochecito con un niño
de unos dos añitos, mira a la gente que espera para subir a ese
mismo bus con cara de satisfacción y orgullo, como queriendo decir; sí, yo soy su abuelo y vamos a dar una vueltecita.
Al verle me acorde de mi padre (tenía cierto parecido) y me da rabia reconocer que nunca tuvo una expresión así, sospecho que pensaba que pasear
nietos era cosa de mi madre.
La condición de "abuelo/abuela", como también la de "nieta/nieto", se adquiere, día a día, por la vía de la afectividad. Es muy enternecedor encontrar ese tipo de abuelo que hallaste en el bus. Tú misma eres una joven abuela que se alimenta con el amor que te muestran tus nietos y ellos, a su vez, se nutren con el que les das. Eso es lo que importa; lo demás, es preferible olvidarlo.
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