sábado, 5 de octubre de 2013

Cuadernillo de notas, 32

Esta nota, quizás demasiado extensa, va de nostalgias, remordimientos y algunas esperanzas. A lo largo del verano y lo que va de otoño creo que algo muy importante ha ido cambiando en mi perspectiva existencial. He viajado a lugares que me retrotraen a un pasado de vivencias familiares y hogareñas, he disfrutado de la compañía de las personas que quiero y que me quieren y he recordado con una punzada de ausencia a los que, definitivamente, ya no están, y también los cambios que han experimentado las poblaciones y los entornos y los paisajes que ya no son los mismos. Tampoco yo soy el mismo. La mirada con la que he observado estas mutaciones tenía los colores desvaídos, esfuminados. Lo condenso en la simplicidad compleja del verso, tan repetido,  del poeta Virgilio en una de sus "Geórgicas": “Fugit irreparabile tempus” (“Huye el tiempo de manera irreparable”). Y he recordado a queridos amigos que he perdido por errores injustificables de los que siempre me arrepentiré, por las largas ausencias, por la pereza de la distancia física y mental, y los olvidos …
También he recorrido parajes, nunca antes pisados por mí, gentes, costumbres, idiomas distintos, y mi visión parecía que se limpiaba de esta grisura a la que antes me refería. Para conciliar esta sensación he de agarrarme a otro poeta (debe ser el otoño) latino, a Horacio, que nos aconseja, en su "Oda primera", seguir el lema, conocido por todos, y que aquí viene pintiparado: “Carpe diem”. Sí, es preciso aprovechar el momento presente, disfrutar lo cotidiano sin que lo empañe la sensación de su fugacidad.        

1 comentario:

  1. De nostalgias, remordimientos, esperanzas y también de ilusiones estamos todos llenos.
    Jose, yo me quedo con lo ultimo, "Si, es preciso aprovechar el momento presente, disfrutar de lo cotidiano...
    Disfrutar del ahora, porque ese ahora ya forma parte del pasado.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.