sábado, 15 de enero de 2011

Cuadernillo de Notas, 8

Nochevieja.
Tertulia en la cocina. Estoy aliñando una ensalada de jamón, foie y castañas para la cena. Uno me pasa la sal y la pimienta. Otra, la miel. Otra, distinta, sensible a las cosas del lenguaje y a la antropofagia, nos recita una letanía improvisada.
C es tan tierno que me lo comería a besos.
R
es un yogurín.
F me gusta más que comer con los dedos.
Es tan dulce que, a P, le mordisquearía hasta los huesitos.
L está como un queso ... ... ...
Yo, de corta memoria y de hábitos gastronómicos inofensivos, me acojo al Diccionario de Ambrose Bierce: “Un BESO no es otra cosa que un mordisco modificado”.

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