martes, 10 de mayo de 2011

Cuadernillo de Notas, 15

La Semana Santa como compendio. La vida, la muerte y, en medio, todo lo que importa. Los condumios de la Pascua Florida: olores y sabores entrañables que se montan en las cocinas, el potaje de vigilia y las roscas de anís, la canela en el arroz con leche y el flan de chocolate, la salsa verde de los pescados y el cordero pascual. En las calles, la fragancia amarilla de las mimosas y el dulzor sensual y tóxico de las adelfas acompasan la elegante esbeltez de la teja y la mantilla de blonda, negra del luto o blanca del júbilo. En la noche procesional, el olor de la cera de los cirios y el retronar lúgubre de los redoblantes y bombos subrayan el sufrimiento y la muerte. Algo tiene que morir para que se reinicie el ciclo de la vida. Resurrección. Y toda la Naturaleza se desentumece y esponja. Los campos se cubren de verdor moteado de todos los colores y en las praderas bailan las mozas y los mozos que después se comerán el hornazo, y hay tableteos en los campanarios, y alborozados alborotos de la pajarería en las intrincadas florestas, y en los tejados y en los chopos más altos. Y se arrullan los enamorados en los parques. A ras del suelo también sienten el corazón más ligero incluso los no correspondidos.

2 comentarios:

  1. Leyendo esto me dejo llevar... y dejando a un lado el tema de la Semana Santa(no soy demasiado devota)atisbo la primavera en su totalidad plagada de olores y color con figuras al fondo, "resurrección" si, pero de la naturaleza y la gente,año tras año después su letargo del frío invierno.Me ha gustado¡como no!.

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  2. Paloma, dices que no eres demasiado devota, yo tampoco soy nada devoto, pero me encanta la estética sonora y visual de las procesiones.El ritmo de los tambores que acompasan a los Cristos y Dolorosas entre el colorido de los nazarenos... Bueno, lo expresa mucho mejor José Mora en su Cuadernillo.

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