jueves, 5 de mayo de 2011

"Los amantes de Todos los Santos" de Juan Gabriel Vásquez

La concesión del último premio Alfaguara de Novela al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, me motivó para leer alguna de sus obras, y al comprobar que tenía un libro de relatos me decanté por él antes que por sus novelas -Historia secreta de Costaguana o Los informantes-.

En Los amantes de Todos los Santos, reúne siete historias extensas ambientadas en los campos de Bélgica, siempre en un invierno permenente, donde aparecen narradores ilustrados y personajes maduros que ven alterada su rutina por la presencia de seres o acontecimientos -amantes, suicidios, enfermedades,...- los cuales les van a revelar su situación de desamparo, teniéndose que enfrentar a la amenaza de la soledad por encima de otras emociones como el amor o la culpa.

Este libro corresponde a su etapa en las Ardenas donde para él: "(...) fue probablemente el más importante de mi vida como escritor. Llegué allí porque quería irme de París, pero no quería volver a Colombia. En un estado de absoluta desorientación personal, fui acogido en Bélgica por una pareja mayor, unos muy buenos amigos. Me permitieron quedarme en su casa en las Ardenas mientras resolvía mi situación mental. Allí traté de compenetrarme lo más posible con una forma de vida muy distinta de lo que yo había vivido: salir de cacería, trabajar con caballos. Fue un mundo que me resultaba absolutamente extraño, en el cual pude vivir con una impunidad total, pues allí no había nadie que me mirara. Fue un año de no estar en el mundo, de vivir en una especie de utopía un poco rara. Durante este tiempo comprendí muchas cosas del tipo de escritor que quería ser, a quién quería parecerme. Fue un año en el desierto’, un año para descubrirme a mí mismo, según el cliché filosófico".

Con un estilo sobrio y contenido, más cercano a las formas de narrar del siglo XIX que al XX, se dice que recuerda vagamente al de Borges, y que bebe de los grandes maestros norteamericanos, desde Hemingway a Paul Auster. Y, en concreto, de estos siete relatos se ha comentado que están escritos para lectores inteligentes y exigentes, y a mí personalmente no me han defrauado, ni por la forma en que están narrados, con gran profundidad psicológica, ni por el halo de tristeza,  desamparo y soledad de los persoanjes, pues éstos al final se encuentran a sí mismos gracias a un tercero.

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