Desde la explanada que corona la Quinta del Duque
del Arco, cerca de El Pardo, la primavera muestra otra cara bajo un cielo
entoldado en gris. Los olivos, en perfecta formación, trepan ladera arriba esfuminados por la neblina. Lluvia ligera, suave y esponjosa. No se ve
un alma. Un gato cimarrón cruza a la carrera huyendo de la llovizna.
Silencio punteado por el gotear sonoro de los pinos, los enebros, las sabinas.
El jardín palaciego, simétrico en cascadas, en rectángulos de boj, en fuentes,
en estatuas, en surtidores y estanques, muestra la cara cortesana de una finca
que mantiene algo de su primitivo carácter agrícola: encinas, olivares y
frutales que hoy están en flor. Los colores brillantes, y el olor, los ponen las genistas, los lirios,
las lavandas y otras plantas silvestres.
A esta misma hora, mediada la mañana, centenares
de personas hacen cola soportando el calabobos a las puertas de un Centro Comercial,
después de pasar más de veinticuatro horas en la calle con frío bajo una
lluvia meona. Tratan de conseguir unas entradas para el concierto que van a dar
los Rolling Stones en el Santiago
Bernabéu el próximo día 25 de junio…
Y es que, como dijo aquel torero (existen dudas
sobre la autoría), “ti’é que habé gente
p’a t’ó. No creo que sea necesario
traducirlo al español común.
Me gustan mucho tus cuadernillos de notas. Admiro tu capacidad para manejar el lenguaje con tanta belleza.
ResponderEliminarUtilizo las Notas para atrapar, antes de que caigan en el pozo del olvido, una sensación, una anécdota, una reflexión o cualquier otro surgimiento momentáneo. Tienen una utilidad imprevisible. Gracias por la valoración que haces de un recurso tan humilde.
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