



Empapada de recuerdos
amanezco en estos días
un suspiro brota fuerte
y da paso a otro suspiro
y así calmo mi interior.
Añoranza del esfuerzo
del cansancio y del sueño
recordar con alegría
a las gentes de esa vida.
En el camino deje,
perdí, olvide
y lo mejor de todo...
¡halle!
¡Qué gran experiencia debe de haber sido hacerlo a pie! Te envidio y felicito.
ResponderEliminarEn el otoño del 2002 recorrí, en auto, el Camino desde Roncesvalles, y como cualquier peregrino-caravanero dejé mi piedra en la Cruz de Ferro, y seguí, en etapas hasta Santiago. No he renunciado a volver a tomar la ruta algún día pero Astorga, siguiendo por Castrillo, Foncebadón, Compludo...