...Ha esperado pacientemente a que terminara su turno y la ve salir, transfigurada, con plumifero azul eléctrico, gorro atrevido de lana, bufanda de enrollado multicolor y guantes rojos. La ha seguido hasta la parada del autobús y, detrás de ella, le bastaría con tocarla el hombro...CONTINUACIÓN
y decirle simplemente hola, para romper el hielo y tal vez añadir, sales ahora de trabajar, que tarde no? y ella acaso contestaría; es que hoy la gente parece que no se iba a ir nunca, y usted de donde sale? podría preguntar ella tapándose la boca con ambas manos un poco abochornada por su atrevimiento, y él aguantando la risa, mentiría cuando dijera, vengo de dar una vuelta, quería ver encendida la iluminación navideña, y ella a lo mejor seguiría o no hablando y él a pesar de las muchas cosas que quisiera decirle, callaría, solamente vería el rostro de ella iluminando la parada del autobús y quizá...
Pero la realidad era que estaba muy cerca de ella y dudaba entre salir corriendo o hacerse el encontradizo, cuando ella se dio la vuelta y algo sorprendida pero con una amplia sonrisa le dijo; hola, él muy natural aunque estaba algo nervioso, dijo hola también, ya es hora de recogerse es algo tarde, continuó ella, mirando su reloj de pulsera, y antes de que él pudiera decirle;
sí claro si, ya es muy tarde..., llegó el autobús, ella se subió, pero antes de que cerraran las puertas él oyó como la camarera le decía, el miércoles nos vemos, le reservaré la mesa del ventanal, y así sin más, se quedó solo en la parada del autobús con cara de bobalicón, la mirada perdida las manos metidas en los bolsillos de la trenka buscando el cuadernillo de notas .
Paloma, me gusta tu escrito continuando el Cuento de José Mora. Me he animado a seguirlo. Vamos a ver lo que sale. Allá va.
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