jueves, 4 de agosto de 2011

Cuadernillo de Notas, 19

Los pequeños placeres del verano. En la confortable casa de mi amiga *M nos reunimos seis u ocho personas, tres o cuatro mujeres inteligentes y de agradable ver, alguna de ellas extranjera, y otros tantos hombres, ninguno de ellos rico ni artista. Y hablamos de lo que a cada uno le apetece, la política, los viajes, los proyectos, los amores y desamores, el arte, los contratiempos de la vida cotidiana y cosas por el estilo, y se procura evitar, discretamente, los asuntos profesionales, aunque no siempre se consiga. En nuestras tertulias rara vez, por suerte, estamos todos absolutamente de acuerdo en las cuestiones que salen a relucir. Dejamos que cada cual tenga su momento de lucimiento y no nos parece nada bien que alguien monopolice el tiempo y la palabra para convertirse en el centro de una atención obligada. Una agradable sobremesa tras una comida aseada, suficiente y natural.

1 comentario:

  1. Yo pienso que aunque siempre pueda haber alguien que pueda aguar un poco la fiesta, esas reuniones tertulia de las que habla Jose son las que valen y te dejan buen sabor de boca, además, si la comida está acompañada de un buen vino, mejor.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.