Su primera obra creativa fue “Plaza de Italia”, una colección de relatos publicada en 1975 a la que siguieron varias antologías de cuentos, pero se consagró definitivamente gracias a las novelas “Réquiem” (1992) y sobre todo, “Sostiene Pereira” (1994), ambientada en la dictadura de Salazar en Portugal y que fue llevada al cine por Roberto Faenza en 1996 con Marcello Mastroianni, convirtiéndole en un escritor muy popular. El compromiso civil y el aura de misterio que predominan en su estilo literario se encuentran en sus últimas obras importantes: “La cabeza perdida de Damasceno Monteiro” (1996), “Tristan Muere” (2004) y “Se está haciendo cada vez más tarde” (2001). En "El tiempo envejece deprisa" (2009), Tabucchi vuelve a investigar el límite de la vida. Los personajes, todos bastante mayores, miran hacia atrás, intentan sintonizar los recuerdos sobre algo que dé sentido a su existencia. Viven en nueve intensos cuentos, el formato literario más propio de una prosa que persigue la evanescencia del tiempo, su rebobinarse y romperse. Su último libro publicado en España ha sido “Viajes y otros viajes”, en el que relata sus estancias en diversos países del mundo. Su última novela ha sido “Racconti con Figure” publicada en 2011. Escribió además la obra teatral “Los diálogos ausentes”, una aproximación a la soledad y la imposibilidad de comunicación.
Escritor profundamente comprometido, colaboró con diferentes medios de comunicación, entre ellos el italiano Corriere de la Sera o el español El País. En su más reciente colaboración con este último, “Desberlusconizar Italia”, realiza un interesante análisis de la huella que Berlusconi ha dejado en la política y en la sociedad italiana, siguiendo la línea de su libro de ensayo "La oca al paso" (2006).
Antonio Tabucchi formaba parte del Parlamento Internacional de Escritores, una asociación de solidaridad con autores perseguidos. En 2004 obtuvo la ciudadanía portuguesa y fue candidato a las elecciones europeas por el partido portugués Bloco de Esquerda.
Su compromiso lo manifestó de maneras muy diversas: en su repugnancia ante lo que él llamó la información indiferenciada; en su polémica con Umberto Eco en el opúsculo “La gastritis de Platón”, donde reivindica la función del escritor como denunciador de los abusos del poder, mostrando siempre el lado oculto de la realidad, frente a la pasiva actitud de un Eco que afirmaba que “El primer deber de los intelectuales era callarse cuando no sirven para nada”, o en acciones concretas como en su obstinado derecho a intervenir en favor de los albaneses sin papeles en Italia o en la reapertura del caso de Adriano Sofri.
Tabucchi nos siguió contando y abriendo los ojos para no caer en el pesimismo, para buscar la manera de desenredar aquello que intenta que perdamos la fe en la Cultura, que es de lo que estamos torneados todos, y reafirmemos nuestro compromiso y valor civil. "La literatura es el internet del alma", le dijo el autor italiano a su colega Manuel Rivas en una entrevista de 1998.
Para finalizar este pequeño homenaje transcribo esta reflexión de Tabucchi que anoté cuando leí , recientemente, "Sostiene Pereira" "La relación que caracteriza de una manera más profunda y general el sentido de nuestro ser es la que la que une la vida con la muerte, porque la limitación de nuestra existencia por la muerte es decisiva para la comprensión y la valoración de la vida".

En uno de los talleres de Narrativa de Jose Mora se hablo sobre Tabucchi en concreto sobre "Sostiene Pereida". A mi me gusto mucho la película, la cual me aprecio entonces muy peculiar en parte por la repetición de la frase que da titulo al libro,pero con su lectura disfrute mucho más.
ResponderEliminarNo sabia apenas nada de este narrador, ensayista... Gracias Ana por ponernos al día en temas de literatura aunque en este caso sea a través de una triste noticia.