Cuadernillo de Notas, 36
A veces uno se encuentra desconcertado ante la
muestra de un peculiar sentido del humor que pone de manifiesto el aspecto
quizás excéntrico o provocador de algo que pudiera pasar desapercibido. El
humor nos predispone a mirar con tolerancia todas las cosas: incluso las más
solemnes pueden ser apreciadas desde el ángulo risueño de lo que antes
solamente concebíamos como serio y espléndido. Lo insólito pone de manifiesto
el sentido
lúdico de la relación que puede
darse entre el continente y lo expuesto, es decir, el contenido.
La belleza y solemnidad interior de una catedral de
los XIV-XVI, se manifiestan en sus retablos magníficos, su claustro, su
trascoro, capillas, cruceros, ábsides, su cripta milagrera y los relicarios,
etc., y también en la traza exterior con sus pináculos, arbotantes, estribos,
contrafuertes, ménsulas y tantos otros elementos propios de la arquitectura del
gótico.
Y en las
gárgolas de grifos, de figuras grotescas, de animales monstruosos, de esqueletos humanos y de otras
visiones quiméricas o parafernales… y,
de pronto, un fotógrafo
que prepara su cámara, de las antiguas de fuelle, dispuesto a sacarle una
instantánea a este boquiabierto y sorprendido escudriñador que soy yo.
Dado en la fachada de la Catedral de Palencia.
Verano, ya casi otoño, del 2014.
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