miércoles, 22 de junio de 2011

Cuadernillo de Notas, 17

Mirar con atención antiguas fotografías que han permanecido en cajas olvidadas u ordenadas con esmero en álbumes primorosos o mezcladas en los contenedores de la última mudanza, me incita a recuperar ese instante preciso que ha quedado atrapado en el papel envejecido. El tiempo se ha detenido. Provocan en mí el deseo de descubrir algo que no se deja ver tras una ojeada superficial… Soy el impertinente voyeur de la mirada indiscreta que quisiera saber qué permanece oculto tras la pose de un cuerpo, bajo un sombrero, en una mano desmayada o en un botón desabrochado. Me empeño en escudriñar los detalles periféricos y de los fondos, un mapa en la pared, un auto que aparece, la loza en un basar, un jardín descuidado o la portada de una casa. Después viene lo de preguntar. También investigar. Y, si hay caso, inventar una historia: “Lisardo Corchuelo, matador de novillos-toros sin éxito ni fortuna, se sentía aludido cada vez que en el cine o en la televisión, ya fuera comedia o drama, salía el tema de la infidelidad de la mujer …”.

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