jueves, 18 de agosto de 2011

Cuadernillo de Notas, 20

En estos dias.

La fe mueve montañas. Y por eso, montañas de peregrinos de todas nacionalidades, órdenes religiosas, asociaciones etc… y  por diversos motivos ocupan Madrid.
Multitudes de jóvenes con su identificación con foto colgada del cuello, con sus camisetas, mochilas, banderas y sombreros avanzan envueltos en una verbena de colores; rojo, amarillo, naranja, verde…,  por toda la ciudad y en los transportes públicos  junto con los turistas ocasionales y nativos, se amalgaman e invaden el espacio vital del que gozamos los madrileños en los agostos.
La figura del Papa, tiene sin duda poder de convocatoria y no lo acabo de entender “dios me perdone”.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo. Durante esos días los madrileños nos hemos sentido invadidos por todo un montaje mediático que ha rayado bastante en el exceso. Es probable que muchos de los pregreninos sean verdaderos devotos y practicantes católicos, pero al rebufo del evento se han apuntado unos cuantos miles para hacer turismo barato por Madrid y aprocehar las últimas rebajas de la Gran Vía.

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  2. Yo también estoy de acuerdo con Paloma. Tampoco me parece muy evangélico ver pasear al Ratzinger con esos ropajes y báculos que parecían de la época de los Tudor. ¡Anda que ponerle ahora la custodia esa de Arfe que tiene veinte kilos de oro y doscientos de plata...! Y los confesionarios del Retiro, ¡qué ridículo! ¡Y la semana santa que le montaron en la Castellana! Como saben que es lo único que les queda pues lo sacan a la calle, porque las iglesias siguen semivacías.
    Tenía ganas de decir esto desde que lo vi en TV, y aquí queda al lado del texto de Paloma.

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