viernes, 27 de enero de 2012

Triste despertar

Ismael, cuando terminó secundaria, no le ilusionaba estudiar una carrera. Una idea le rondaba por su mente, quería viajar y ver mundo. Pertenecía a una clase social media, su padre era representante de una empresa vinícola de caldos estimados y cotizados y pasaba largas temporadas ausente de la familia.

En una agencia turística Ismael sé informó: ofrecían trabajo en Londres; habían inaugurado un gran hotel y necesitaban personal joven; la oferta era atractiva, un contrato de trabajo... era su gran oportunidad. Tenía la edad apropiada para buscarse un futuro, viajar era su sueño. No tenía grandes estudios, nunca había sido un estudiante empollón.

Londres era una de las capitales europeas más interesantes y florecientes, conocer la capital le ilusionaba y aprender su cultura e idioma le impactaba.

Llegó al aeropuerto de “London City”, era de madrugada, estaba finalizando octubre. Una densa niebla cubría la ciudad, un aire frío y húmedo penetraba en su tez, arrastraba una gran maleta. Era una aventura arriesgada y precipitada, había firmado un contrato de responsabilidad, no dominaba el idioma… no conocía a nadie, sé encontraba sólo en una gran capital; lo había decidido… no era momento de tirar la toalla, tenía que echar arrestos, no había tiempo para lamentaciones.

Los comienzos siempre son difíciles, pasó por diversos apuros económicos y afectivos, añoraba a su familia, amigos, su barrio de Carabanchel…Afrontó trabajos duros, ayudante de cocina, maletero, servicio de habitaciones… poco a poco, fue asimilando palabras, frases con bastante dificultad la complicada lengua de Shakespeare, poco a poco, comenzó a integrarse, fue encumbrando niveles, ahora desempeñaba el cargo de guía turístico.

Su sino fue conocer a Iris operadora del hotel, joven interesante y misteriosa, una gran melancolía se apreciaba en su mirada. Era de Sarajevo de los países del este, sus padres la habían mandado a estudiar durante la guerra de Bosnia, nunca regresó, sus padres y familiares fallecieron en la refriega, dominaba con experiencia varios idiomas.

En aquel momento se hallaba desconcertado a tanto cambio, el apoyo inestimable de Iris determinó su vida, “sé estaba enamorando”.

Cuando nuestro trabajo nos lo permitía, nos reuníamos en- Hyde Park, un maravillo y sugestivo entorno de esplendida belleza, envuelta en fascinantes jardines y dividida por el lago Serpentine. El ambiente estimulaba a deleitarse, disfrutando del agradable olor a hierba fresca, primorosamente cuidada. Era el marco idóneo para charlar e intimar; a veces le hacía sonreír, se dejaba querer… cuando acercaba mis labios a su boca, me hacía feliz ceñirla con mis brazos, ella cerraba los ojos… no se involucraba a mis tiernos roces, a ratos él sospechaba… ¿le ocultaba, algo? su mirada perdida contemplaba el horizonte… parecía ausente. ¿Qué te preocupa Iris?- Nada, son cosas mías… - algún día te explicaré… Ismael se atormentaba, ¿por qué le escondía sus profundos… y misteriosos secretos?

Estaba intranquilo y acongojado, llevaba tres días sin ver a Iris, otra joven ocupaba el sitio en la recepción, su mesa estaba vacía.

Nunca le había invitado a su casa, alguna vez le reveló compartía un pequeño apartamento con una amiga en Kensington, una zona moderna, poco más sabía de su vida, siempre era ella la que se ponía en contacto con él… estaba desconcertado.
Después de un día agotador de trabajo, su mente estaba obnubilada. Recordó… guardaba un número de teléfono ¿pero dónde? Buscó desesperado… al fin encontró un papel rugoso en un bolsillo interior de la americana.

Marcó el número, pi…, pi..., pi…., la línea estaba ocupada, sus nervios estaban a punto de estallar… insistió una y otra vez, ¡vaya!, ahora la línea estaba libre; al otro lado del auricular, oyó una voz áspera y hostil de un individuo, quedó perturbado… con tenue voz suplicó ¡Por favor, Iris…! ¿Con quién hablo? Oiga… oiga… ¿quien llama…? mecánicamente colgó el auricular, estuvo a punto de perder el conocimiento. Sé derrumbó en la cama con la mirada perdida, tormentosos pensamientos invadía su mente, agotado y desequilibrado se quedó profundamente dormido.

Un resplandor invadía la sala, era espaciosa y blanca, intentaba abrir los ojos, imposible, sus parpados le pesaban como plomos, poco a poco, los fue abriendo lentamente. Un semblante borroso le miraba angustiado. ¡Vaya susto que me has dado Ismael! Clara su novia lloraba nerviosa. Perdiste el conocimiento en el Parque las Cruces. Llevas ingresado dos días en este hospital, pronunciabas palabras confusas, ¡Darling! Darling, Darling, Ismael, escéptico miraba a Clara, y esas palabras, que significan… no lo sé, tendré que dar una ojeada al diccionario…

Los médicos estaban escépticos, has estado al límite de perder la vida; sospechaban tenías una infección rarísima, me preguntaban, si habías estado en un país tropical… “les dije que no”, lo más lejano había sido un viaje de fin de semana a Cuenca para conocer la Ciudad Encantada.

Escucha Ismael, te lo quería contar: la fortuna nos ha sonreído, la Cooperativa de Viviendas del AVA, en su sorteo hemos sido agraciados con una vivienda; ya tenemos nuestro piso soñado, ubicado en la Avda. de la Peseta, en breve tendremos que pagar 30.000 €, y nos darán las llaves. ¿Estás contento Ismael? “Cariño”… que feliz soy… pronto nos podremos casar.

Él, la escuchaba silencioso y taciturno, no daba asentimiento a la explicación de Clara, no recordaba nada… de nada.

Carmen López - Huerta

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