viernes, 17 de febrero de 2012

Cuadernillo de Notas, 24

En esta época en que la imagen, estática o en movimiento, sirve como referencia para todo, parece que lo virtual sustituye en muchos casos a lo real, a la experiencia palpable. Recordemos esa afirmación categórica, convertida en tópico, de que “una imagen vale más que mil palabras”..., sobre todo para los analfabetos y ágrafos que ignoran que en el origen de la humanización se encuentra la palabra (el verbo, que dice el Génesis) que da existencia a la realidad a la que se refiere. Hay personas de toda edad, sexo y condición que pasan una parte sustancial de su tiempo ante la pantalla, fascinadas por las imágenes de una cocina ideal, o por las proezas atlético-pornográficas de expertos en sexo, o por la vida y miserias de personajillos deleznables, o por las de viajes a lo remoto o a lo cercano, y así podríamos seguir… Éstos, casi siempre se alimentan, sota, caballo y rey, con una manduca de supervivencia; no osan poner en práctica ni las sugerencias culinarias ni las audacias eróticas, por si algo se quiebra; y ¿para qué viajar hasta ese lugar pudiendo verlo, con más comodidad y detalles, desde el mullido sofá de su casa? Gran diferencia hay entre comer y ver comer, dice la sabiduría popular.
Menos mal que aún queda gente que prefiere comerse una paella a ver cómo otros se la comen
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1 comentario:

  1. Entre otras cosas,pienso que el ser humano se ha hecho vago y conformista.
    A través de las imágenes le resulta todo tan real,tan asequible...
    A más comodidad, menos esfuerzo y así hasta donde estamos.
    Deberíamos volver de vez en cuando a nuestros orígenes.
    ¿“Aunque fuera virtualmente”.?

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