sábado, 23 de junio de 2012

Ermitaño Caminante

Un ermitaño decidió salir de la cueva.
El sol le cegaba, el aire le cortaba la respiración, las piedras del camino le herían los pies...
y a los 100 metros de salir, pensó que volvería a la cueva, donde se encontraba seguro, más cómodo y sin riesgos.
Se dio la vuelta, pero un pensamiento le asaltó: "pero si estoy aquí fuera, ¿no es porque he decidido que en la cueva ya no puedo seguir?
"Eso ya lo conozco, y ahora me toca explorar nuevos caminos, y experimentar todo lo que en mi interior he acumulado durante años dentro de la cueva. Es un riesgo, pero no hay otro camino", se dijo a sí mismo.

Lleno de fuerza, y también de curiosidad por lo que descubriría en el caminar, siguió andando, con la confianza de que su destino se empezaba a fraguar después de esa decisión.

3 comentarios:

  1. Juan Carlos, me alegro que por fin hayas publicado.
    Yo pienso que todos deberíamos ser un poco como el valiente ermitaño,un cuento sencillo pero con fundamento.

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  2. El miedo a la equivocación termina por inmovilizarnos. Pero cuando descubres que sólo se aprende a través de las experiencias, estarás más dispuesto a adentrarte en nuevos territorios, y, como hizo el ermitaño del cuento de Juan Carlos, a probar nuevos caminos.
    Me gusta tu cuento.

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  3. Mis felicitaciones, Juan Carlos.
    La fábula del "ermitaño caminante" me parece una acertada reflexión sobre el riesgo que corremos los humanos si pretendemos vivir de acuerdo con la búsqueda del propio destino, que nos lleva a descubrir el mundo y a nosotros mismos.

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