miércoles, 1 de diciembre de 2010

SI DEL CIELO EL AZUL DEL LIBRO

Libro fecundo,
arquitectura de letras,
párrafos que se despiertan,
verbo florido,
historia en imaginación parida.
Si del cielo el azul,
si de las páginas destellos,
en su abecedario copulan las estrellas,
la intriga va ascendiendo
en veloz caricia, los personajes crean vida,
contraste de luz y amargura
en la sombra de las luciérnagas.
Con el brillo de los roles del amor entregado,
la tierra se ilumina de esmeraldas.
Laurel de Apolo no deja cerrada
la ventana del amanecer
de un viento de párrafos,
del relámpago la aventura
que hace brotar todos los misterios,
vendavales de exóticas caricias
entre el hilo y la aguja de la trama,
urgencia y brillo en las escenas.
Pero los cuerpos siempre,
pero siempre la labor de las celestinas
en la eternuidad de los calixtos y melibeas,
arrojo, ausencia, valentía y suicidio, todo.
Si, el corazón. Sí, entre tinieblas.
Fernando García

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