domingo, 20 de marzo de 2011

Cuadernillo de Notas, 13

Desde que era estudiante de bachillerato, y aún antes, se propuso tener su propia biblioteca particular. Treinta o cuarenta libros, muchos comprados con laboriosos ahorros; algunos, de mejor porte, recibidos como regalos en las habituales efemérides; y unos cuantos en ediciones cuidadas, bien encuadernados y con estupendas ilustraciones, acarreados desde la biblioteca de su abuelo. Cuando regresaba a la casa familiar tras ausencias prolongadas, las primeras atenciones se las dedicaba a sus libros: quitarles el polvo, ordenarlos y reordenarlos por autores, por temas y géneros, por épocas… El cuerpo humano, con láminas desplegables coloreadas, Julio Verne, Salgari, El último mohicano, el Quijote, Las maravillas del mundo animal, un diccionario ilustrado del año 1916, Lecciones de cosas, el manuscrito de viajes Europa, el Tom Sawyer, el Corazón, de De Amicis, los de Guillermo Brown, los de Sherlock Holmes, Rimas y Leyendas, de G.A. Bécquer… Algunos están anotados en el margen, a lápiz, con caligrafía casi infantil; otros los ha leído y releído hasta aprender de memoria párrafos enteros. Ahora vive en un piso no demasiado grande, rodeado de cientos, de miles de libros que ocupan todos los espacios imaginables. De tiempo en tiempo se ve obligado a someterlos a un “clareo” para hacerles sitio a los que llegan. Aún así, sigue conservando aquellos que para él han mantenido desde siempre el carácter de favoritos.

3 comentarios:

  1. Estas notas me traen a la memoria mis inicios por mi afición a la compra de libros en los quioscos de prensa y librerías, allá por los años finales de los 70, en plena transición democrática antes de iniciar mi paso por la Facultad de Geografía e Historia. No fue la literatura, sino la política y la historia más reciente de España, las que atrajeron mi interés y mi afición por atesorar libros como una forma de definición e identificación personal.
    El asesinato de García Lorca de Ian Gibson, La Guerra civil española de Hugh Thomas, la Historia de España del XIX y XX de Tuñón de Lara o Los anarquistas de James Joll o aquella pequeña colección divulgativa que en muy pocas páginas pretendía formar al ciudadano en diversos conceptos de la política.
    Pero hay dos libros de los que guardo un especial recuerdo, Los conceptos elementales del materialismo histórico de Marta Harnecker y El capital de Karl Marx, y aunque me sobrepasaban por mi escaso bagaje intelectual, sólo contaba 16 años, los leía y releía una y otra vez subrayando sus ideas fundamentales, pues en ellos descubrí una interpretación crítica de la sociedad capitalista y de la historia de occidente, entonces para mí, totalmente nueva.

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  2. Mis primeros recuerdos de lectura de libros no fueron buenos,tenia 12 años y creo recordar que fue en el instituto donde tuvimos que leernos,del titulo no me acuerdo,pero el autor era Jose Luis Martín Vigil. Aunque por otro lado también recuerdo los típicos libros de aventuras,Viaje al centro de la tierra, El valle de los caballos salvajes etc...que teníamos en casa y esos si me dejaron un buen sabor de boca.
    Más tarde, ya dieciséis o diecisiete años, influenciada y porque me prestaban los libros, pase a leer a Herman Hesse, El Marques de Sade, kafka, Carlos Castaneda, Edgar Alan Poe, Isaac Asimov, entre otros,para mi juventud,algunos de estos autores me resultaban difíciles,me costaba entender la lectura, pero me sirvió como catapulta,la verdad es que absorbía todo y creo que aprendí mucho,aunque no leyera no con demasiada continuidad. Pasados muchos años he vuelto a leer a esos primeros autores pero con otra mentalidad.

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  3. Comparto con Ana mi afición por la política y la historia. Lo mío fue antes que llegara la democracia. También leí a M. Harnecker y a K.Marx, pero lo más chocante era tener estudiar a M. Duverger sobre los sistemas políticos y electorales cuando aquí... era el año 1974 en la facultad de CC. Políticas y Sociología.
    Mi contacto con la literatura me llegó más tarde cuando ya como profesor trabajé mucho la animación a la lectura. Descubrí que era posible programar y llevar a efecto una sesión semanal de lectura silenciosa. Era muy gratificante.
    Paloma, seguro que el libro ese de Martín Vigil que no recuerdas era La vida sale al encuentro, o La sexta galería.También en mi época los leíamos.
    Ahora mismo, por su reciente lectura me vienen la la mente autores como S. Larson, A.Grandes, M. Delibes y G. Torrente.

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