Ahí está otra vez, en la terraza de enfrente. La miro y me sostiene la mirada un segundo. Con desfachatez vuelve la cara a un lado y al otro y se exhibe de perfil, fingiendo ignorarme. La observo con los prismáticos, como un fisgón, acercándola. A pesar de que no me cae bien por su mala fama y porque su presencia ahuyenta a los cada vez más escasos gorriones que vienen a picotear lo que les dejo en el platillo, me he ido acostumbrando a verla y ya casi no me parece tan repelente como al principio. Me incita a verla más de cerca, con otros ojos, tratar de descubrir en ella algo que me resulte sugerente. Con su atuendo, de moda que no pasa de moda, negro con reflejos de azules y verdes sobre blanco luminoso, la he rebautizado, en mi Cuadernillo de Notas, como la Señorita Pica-Pica.
Maravillosa descripción de tu visitante misteriosa. Otro día, en vez de los prismáticos, utiliza el zoom de tu cámara y nos la muestras... Pero... no caerá esa nube.
ResponderEliminarSegun leia creí que iba a descubrir la extraña visitante, pero en la proxima entrega lo comprobare jajaja.
ResponderEliminarEstoy convencida que viste de pluma tambien.