jueves, 4 de noviembre de 2010

Eduardo Mendoza, Premio Planeta de Novela en este año de 2010

Es preciso tener presentes a los escritores que nos estimulan a seguir leyendo

Con la novela Riñas de gatos. Madrid, 1936, ha conseguido Eduardo Mendoza el Planeta de novela que, como es bien sabido, es un galardón que pretende aunar la máxima difusión editorial, y por lo tanto, la obtención de un beneficio económico sustancial, con una calidad literaria exigente, pretensión esta última que en no pocas ocasiones ha resultado fallida. De una primera tirada ya se han puesto a la venta 500.000 ejemplares. Aunque no he leído todavía la novela premiada, en cuya trama figura el ambiente que en Madrid se respiraba en el año que se inició la Guerra Civil, en el ínterin, se me ha ocurrido incitar a aquellos que aun no conocen la producción de este autor, a la lectura de algunas de sus novelas con las que he disfrutado no solo de la indiscutible calidad literaria, sino además de una muestra de su variado sentido del humor.

Cuando apareció hace 35 años su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, se produjo una evidente conmoción en el panorama novelístico del momento: aportaba un aire de frescura que la distanciaba, con toda intención, de la narrativa de vanguardia que dominaba los años finales de los 60 y comienzo de los 70. La trama se desarrolla entre 1917 y 1919, periodo especialmente convulso en Barcelona, y en la que se entremezclan la historia real con la ficción literaria. El protagonista llega a la ciudad con el deseo de progresar y aprovecharse de las ventajas de la gran urbe y, a partir de aquí, se verá envuelto en intrigas de todo tipo, luchas políticas entre el anarcosindicalismo y la patronal, el pistolerismo delictivo de las mafias y los amores apasionados entre el misterioso y maquinador Lepprince y la bellísima María Coral. Con todos estos elementos, hábilmente dosificados, consiguió el autor una novela muy entretenida y de excelente altura literaria, lo que suponía el reencuentro del lector con la narración “convencional” y el alejamiento de los experimentalismos que habían dominado en esos años, tantas veces plúmbeos e ininteligibles por indigestos.

Para aquellos que busquen el entretenimiento más hilarante, les propongo la lectura de novelas en las que se mezclan la aventura, la acción y grandes dosis de comicidad disparatada, novelas policíacas protagonizadas por un investigador sin nombre, un loco marginado que está recluido en un manicomio y del que sale, obligado por el comisario Flores, para que resuelva aquellos casos más turbios en los que la policía no quiere aparecer oficialmente. Son las tituladas El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras. En el protagonista, y a la vez narrador, es fácil reconocer rasgos del pícaro, de larga tradición en nuestra literatura, y del loco, pero nada tonto, que deambula por una ciudad, Barcelona una vez más, vista siempre con una mirada llena de un humor crítico y esperpéntico. Estas novelas, no demasiado extensas, son un guiño paródico del género de la novela negra norteamericana trasplantado a la España de la transición postfranquista.

Esta breve muestra de la obra de Eduardo Mendoza no agota en absoluto su producción. Ni siquiera he mencionado algunas de las novelas que yo considero lo más valioso de su creación literaria, como La ciudad de los prodigios, La isla inaudita o Una comedia ligera.

Para acabar, quisiera mencionar una novela corta, Sin noticias de Gurb, escrita en forma del diario que va componiendo un extraterrestre, con el humor más delirante puesto al servicio de un relato de ciencia-ficción con añadidos de sátira de costumbres y de aventuras increíbles, que tienen lugar, esta vez, en el escenario contemporáneo de la Barcelona preolímpica del año 1992.
Desde las páginas de "El País" se puede acceder a información varia sobre su persona y su obra: artículos, entrevistas, vídeos, fotografías,...

3 comentarios:

  1. Muy interesante la información del autor y parte de sus obras.

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  2. Es de agradecer esta información de José Mora sobre Eduardo Mendoza. Está claro que el Planeta pone de actualidad a algunos buenos escritores. Tengo delante "La aventura del tocador de señoras" y ahora sí que cuento con las motivaciones suficientes para su lectura.En cuanto pueda iré también a la "Riña de gatos". Por cierto, en la útlima página de El País de ayer viene una divertida entrevista de Karmentxu Marín, de la destaco la siguiente respuesta de E.Mendoza: "En casa soy un mirlo blanco. Lavo y plancho estupendamente, sé hacer funcionar todos los programas de la lavadora y puedo estar callado muchísimo rato". O sea, que además de buen escritor, una joya de hombre moderno.

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  3. Es de agradecer poder ampliar información sobre nuestros escritores y en este caso sobre E.Mendoza, el cual me conquistó con La Ciudad de los Prodigios, estoy deseándo emprenderla (en cuanto caiga en mis manos un ejemplar) con su premio Planeta.

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