- Me dais mucha envidia ahora en invierno. Fíjate en nosotros, estamos pelados, esqueléticos, parecemos fantasmas. En cambio, vosotros estáis relucientes, con una silueta triangular y una simetría perfecta. Además en navidad a algunos os adornan con luces y estrellas.
- Ya, pero a otros se los llevan para decorar los salones de las casas de los ricos. Menuda tortura, tener que soportar las bolas como alumnos castigados de rodillas sosteniendo diccionarios. Para terminar en los contenedores cuando pasan estas fiestas. Y vosotros tampoco os podéis quejar, porque cuando llega la primavera, bien que presumís, y nos miráis por encima de las copas.
-¿Tú conoces la historia de la “Fraga de Cecebre”?
-Sí. Algo he oído de un poste que plantaron y que la noticia corrió por la espesura.
-Claro. Lo cuenta Wenceslao Fernández Flórez. Dice que todos miraban al nuevo huésped y lo veían un poco raro. Muy alto, pelado, y que en la cima colgaron unos hilos que llegaban a otro igual.
-Pues, ¿sabes lo que te digo? Yo prefiero el poste de don Wenceslao a estas feas torretas metálicas que sostienen tantos cables.
-Dicen que pronto van a desparecer porque los cables cruzarán el parque bajo tierra.
-¡Ojalá! Pero hace muchos años que he oído esa historia y no sé para cuándo será.
-En eso estaremos todos de acuerdo. Los pájaros volverán a posarse en nuestras ramas, y nos traerán noticias de otros árboles. Entonces el parque, como el bosque del novelista gallego, “recuperará su alma ingenua en la que toda la ciencia consiste en saber que de cuanto se puede ver, hacer o pensar sobre la tierra… lo más prodigioso es esto: VIVIR”.
Marcelino G. Puente
Es bonita esta conversación entre árboles, que nos recuerdan que lo más importante es estar prestos a recibir y acoger a los demás "en sus ramas"... A consolar, a dar refugio, a comprender, a inspirar, a escuchar... a todos los que decidan libremente posarse en "nuestras ramas".
ResponderEliminarGracias por el recordatorio!
Abrazo para todos.